Sicília, de l’1 al 4 de juliol de 2017: de terres gironines a Erice (dia 1, 1 de juliol de 2017) (IV)

Un cop arribem a l’illa, el primer que fem és anar a recollir el cotxe de lloguer que tenim reservat amb la companyia Locauto (https://www.locautorent.com/). Ens atén una noia molt amable i un cop fets els tràmits preceptius ja recollim el Totyota de gamma petita que ens servirà de transport durant la nostra estada a l’illa. La primera destinació d’aquest viatge serà Erice. Abans, però, de camí passem pel costat de les salines de Trapani (https://es.wikipedia.org/wiki/Salinas_de_Tr%C3%A1pani ), tot i que no ens hi aturem. Agafem l’angosta carretera que ens pujarà al capdamunt del turó a on s’edifica Erice (http://www.lasicilia.es/erice ), que tal i com s’explica a viquipèdia (https://ca.wikipedia.org/wiki/Erice ):” Erice (sicilià Èrici) és una ciutat històrica al mont Éryx (Erice en italià), a la vora de Trapani a SicíliaItàlia. La comuna té 28.684 habitants i té una superfície de 4.723 hectàrees per a una densitat d'habitatge de 657 habitants per quilòmetre quadrat. Limita amb els municipis de Buseto PalizzoloPacecoTrapaniValderice i Custonaci. Culmina a aproximadament 750 metres d'altitud des d'on s'observa un magnífic panorama des de l'encantador poble medieval al cim. En particular des dels jardins de Balio. Aquests bells jardins envolten el castell de Venus i les torres del Balio, edificades pels normands. Hermosísima vista del Monte CofanoTrapani i les Àgates; en un dia clar es distingeix el cap Bon de Tunis, a 170 km. de distància. S'hi troba igualment el Castell Pepoli. Va ser centre religiós dels Elimi, cèlebre pel seu temple on els Fenicis hi adoraven Astarte, la grega Afrodita i la Romana Venus. Va ser presa pels Siracusans i pels Cartaginesos; els Romans la van conquerir l'any 244 aC.
Els àrabs li van dir Gebel Hamed (muntanya d'Hamed) durant la invasió del segle XII, redimint part de la importància perduda.
Monte San Guliano li van dir els normands, i no reprèn el nom d'Erice fins al 1934.
Entre els molts monuments d'importància tenim l'Església Matriu, del segle XIV, i amb els interiors refets en l'últim segle. El Castell Medieval, del segle XII i XIII, amb les restes del Temple i l'Ajuntament, seu d'una biblioteca i del Museu Cordici, ric amb monedes arqueològiques de la necròpoli ericina on destaca un cap d'Afrodita del segle IV aC.
De la Porta Trapani, un dels accessos a la ciutat, s'agafa el carrer Vito Carvini que porta a l'Església Matriu (Chiesa Matrice), que va ser construïda amb materials procedents del Temple de Venus.
Davant d'ella, aïllat, s'aixeca un poderós campanar d'estil gòtic, tipus chiaramontano, i coronat per merles. Es creu que originàriament va ser construït com a torre per a Frederic II de Sicília l'any 1312 i més tard es va anar convertint en un campanar.
L'església, del 1314, presenta en l'exterior un pòrtic rectangular del 1426 que precedeix la façana principal. Sota quatre arcades ogivals s'obre una adornada portada gòtica, i a sobre una bonica rosassa.
L'interior, de tres naus en estil neogòtic, guarda obres de la Dominica Gagini (1420-1492) i fragments de frescs de l'escola catalana del segle XV. Al llarg de la nau esquerra s'obren diferents capelles.
Sobre la història de la ciutat, al web (http://www.lasicilia.es/erice ) s’explica el següent: “Virgilio ya cita a Erice en la Eneida, y la mitología dice que Dedalo aterrizó aquí. Lo único constatable es que los Elimos, un pueblo rodeado de incógnitas, que también habitó Segesta, lo pobló desde el siglo XV al VIII a.C. Con suma probabilidad fue este pueblo el que introdujo el culto a la fertilidad que luego fenicios, cartagineses, griegos y romanos perpetuaron o incluso lo hicieron propio, como estos últimos, que construyeron templos en su honor en la propia Roma.
Ciudadela árabe, fue en época normanda, en concreto a partir de 1167, cuando tras la conquista del conde Ruggerio, adquiere el dibujo urbano de callejuelas sobre el que posteriormente se fueron edificando palacios, murallas, iglesias, las puertas de Trapani, Spada y Cármine, y el resto de elementos que perviven en el trazado que hoy admiramos, donde los estilos góticos, barrocos y renacentistas se suceden. Las estrecheces de algunas calles se deben a motivos defensivos, y también para mitigar el fuerte viento que seguimos notando hoy cuando de una calle a otra notamos el brusco cambio de temperatura.
Hoy Erice es un punto de veraneo de algunos sicilianos y extranjeros, con segundas residencias, pero sobre todo es un tesoro arquitectónico perfectamente conservado, cuyas calles sólo ven roto su silencio por los turistas y el ajetreo de los cafés y tiendas de souvenirs de las calles que desembocan en la Piazza Umberto.
Merece la pena bordear Erice por las calles más tranquilas hasta llegar al castillo y a los jardines comunales, Giardino del Balio, donde el esfuerzo de subir las cuestas se ve recompensado con la paz, las vistas, y la visita al castillo.
Desde el aparcamiento de Porta Trápani, normanda, pero sobre fortificaciones elimianas, Vittorio Emanuelle II asciende hasta la Piazza Umberto, que aglutina la vida social de Erice. A la izquierda, antes de la plaza una callejuela nos abre a la explanada de la Chiesa Madre o Duomo, Santa María della Asunta, del siglo XIV, levantada bajo reinado de Federico de Aragón. Su particular campanario, separado de la iglesia es en realidad una torre de vigilancia aragonesa de 1315. El maravilloso pórtico de la iglesia pese a ser gótico, algo inusual en la barroca Sicilia, data del 1426. Sin embargo el gótico del interior es un “parche” de 1852.
Virgilio ya cita a Erice en la Eneida, y la mitología dice que Dedalo aterrizó aquí. Lo único constatable es que los Elimos, un pueblo rodeado de incógnitas, que también habitó Segesta, lo pobló desde el siglo XV al VIII a.C. Con suma probabilidad fue este pueblo el que introdujo el culto a la fertilidad que luego fenicios, cartagineses, griegos y romanos perpetuaron o incluso lo hicieron propio, como estos últimos, que construyeron templos en su honor en la propia Roma. Ciudadela árabe, fue en época normanda, en concreto a partir de 1167, cuando tras la conquista del conde Ruggerio, adquiere el dibujo urbano de callejuelas sobre el que posteriormente se fueron edificando palacios, murallas, iglesias, las puertas de Trapani, Spada y Cármine, y el resto de elementos que perviven en el trazado que hoy admiramos, donde los estilos góticos, barrocos y renacentistas se suceden. Las estrecheces de algunas calles se deben a motivos defensivos, y también para mitigar el fuerte viento que seguimos notando hoy cuando de una calle a otra notamos el brusco cambio de temperatura. Hoy Erice es un punto de veraneo de algunos sicilianos y extranjeros, con segundas residencias, pero sobre todo es un tesoro arquitectónico perfectamente conservado, cuyas calles sólo ven roto su silencio por los turistas y el ajetreo de los cafés y tiendas de souvenirs de las calles que desembocan en la Piazza Umberto. Merece la pena bordear Erice por las calles más tranquilas hasta llegar al castillo y a los jardines comunales, Giardino del Balio, donde el esfuerzo de subir las cuestas se ve recompensado con la paz, las vistas, y la visita al castillo. Desde el aparcamiento de Porta Trápani, normanda, pero sobre fortificaciones elimianas, Vittorio Emanuelle II asciende hasta la Piazza Umberto, que aglutina la vida social de Erice. A la izquierda, antes de la plaza una callejuela nos abre a la explanada de la Chiesa Madre o Duomo, Santa María della Asunta, del siglo XIV, levantada bajo reinado de Federico de Aragón. Su particular campanario, separado de la iglesia es en realidad una torre de vigilancia aragonesa de 1315. El maravilloso pórtico de la iglesia pese a ser gótico, algo inusual en la barroca Sicilia, data del 1426. Sin embargo el gótico del interior es un “parche” de 1852.

Aquesta població té un notable culte a la deessa Venus (Astarté pels fenicis i Afrodita pels grecs).
(Continuarà)
(La imatge correspon a un dels carrers d'Érice)

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